Contada sin tildes por Hereje y Van den Eynde

Grecia es un pais de contrastes. Los paisanos son una gente maravillosa. Hasta que les tocas el coche.
28 de julio. Sami, puerto de Kefalonia. El asfalto estaba tan caliente que se podian freir huevos en el.
Nuestro coche: un jiundai atos con a/a, 10.000 km, cinco velocidades, color plata, estaba aparcado frente al cibercafe-tienda de moda para el joven griego actual y casual, esperandonos. Hereje llevaba las llaves. El era el piloto. Van den Eynde se sento gracilmente en el asiento del copi. Volviamos a nuestra casita feten, el a fumarse un canuto, ella a tomarse un moscatel. La maniobra de salida fue suave y sutil como la desfloracion de una virgen.
El coche se deslizaba sensualmente por la carretera, hacia el Norte. Hereje, con ese brazo tostado por el sol (mmmm) apoyado graciosamente en la ventanilla: le gusta conducir. Todo iba bien. Nos gusta Kefalonia. El estridente sonido de un claxon nos saco de nuestro extasis privado. Un jiundai atos con a/a, 10.000 km, cinco velocidades, color azul, conducido por un ser humano (o no) nos hacia gestos con la mano para que parasemos.
Hereje hizo una perfecta maniobra y preparo su mejor sonrisa para el griego, que se acercaba al coche. El primer punetazo le alcanzo el hombro. El segundo fue esquivado por los pelos: "Gotudepolis!! Yufbroquenmaicar!!". Una gran cruz cubria los pelos de su pecho. Era un hombre de fe.
Hereje se iba calentando mientras nos dirigiamos a la comisaria. Van den Eynde suplicaba, por dios, que se calmara. No sirvieron de nada sus ruegos al Divino. Hereje convirtio la puerta del coche en giratoria. Por primera vez, Griego Loco se sentia un poco achantado.
"Aiguantoputadenuns. Aiguantuputacleimonjim. Jijasjidmituais.Jiscreisi!!!", proferia Hereje con ese ingles perfecto, tan de barrio residencial de pueblo ingles, sin que se le moviera ni un pelo.
Entran en escena tres nuevos y divertidos personajes: Poli Bueno, Poli Malo y Traductora que no aporta nada a la historia. Poli Malo interrogaba a Griego Loco, que reopetia una y otra vez que le habiamos dado un golpe a algun coche relacionado de alguna manera con el, pero que jamas hemos visto. Poli Bueno (esa rubiaza griega, de medidas descomunales, piel de porcelana y sonrisa perenne segun Hereje, inexistente segun Van den Eynde)aguantaba los “Aiguantoputadenuns. Aiguantuputacleimonjim. Jijasjidmituais. Jiscreisi!!!" de Hereje. Van den Eynde se mantenia en un discreto, a la par que tremendamente elegante, segundo plano.
Poli Malo amenaza a Hereje con pasar la noche en el calabozo con Griego Loco para intimar un poco y aprender lo que es un griego si Hereje se empena en poner acleimonjin. Hereje duda. Van den Eynde apunta (en un alarde de suprema lucidez): dile que llamamos a la embajada, dios, que se caguen estos hijos de puta. Buena estrategia.
Poli Malo se acojona. Griego Loco tiene la cara desencajada. Traductora absurda llama sin parar por el movil. Poli Buena traduce a toda hostia y hay un tipo que no pinta nada y que nos mira todo el rato. Las tornas han cambiado: estos griegos hijos de puta nos la querian meter doblada y la pareja de espanolitos les ha salido rana.
Nos crecemos y disfrutamos del momento. Y en tremendo ataque de generosidad decidimos marcharnos y dejarlos que recuperen el aliento.